5 Noviembre 2008
La crisis alimentaria arrastrará a la pobreza a 290 millones de personas ante la nula respuesta de la comunidad internacional
Intermón Oxfam presenta un informe en el que denuncia la desprotección de los pequeños productores por parte de sus gobiernos y de los organismos internacionales
La subida de los precios de los alimentos, lejos de beneficiar a los agricultores de los países en desarrollo, ha empeorado su situación arrastrando a 290 millones de personas a la pobreza sin que la comunidad internacional haya tomado medidas para evitarlo. Este es uno de los datos que se desprenden del informe “Precios de doble filo” que Oxfam Internacional, Intermón Oxfam en España, hizo público coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación.
El informe destaca que el precio de los alimentos, ya sean altos o bajos, ha demostrado ser un arma de doble filo: sufren consumidores y productores por igual. El encarecimiento alimentario ha aumentado los niveles de pobreza tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Las familias más pobres, que destinan la mayor parte de sus ingresos a comprar alimentos (entre un 50 por ciento y un 80 por ciento) se han visto forzadas a modificar su dieta con alimentos de menor valor nutricional, reducir la cantidad de comida y recortar el gasto en educación y en salud.
“En un mundo coherente, los altos precios de los alimentos deberían haber sido una oportunidad para los pequeños productores del Sur. Sin embargo, vemos como políticas agrícolas y comerciales equivocadas, tanto de los países en desarrollo como de la comunidad internacional, han impedido que los pequeños productores se beneficiaran de esta subida. Es lamentable que, en muchos casos, sean las grandes multinacionales las que reciben estos beneficios”, afirma Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam durante la presentación.
El informe resalta que en aquellos países en desarrollo donde los gobiernos han invertido en agricultura y donde se han llevado a cabo políticas de apoyo a las poblaciones más vulnerables o desfavorecidas, el impacto de la subida de precios ha sido menos severo y la población está más preparada para hacer frente a la crisis. Este es el caso de países como Brasil y México.
“Por el contrario, en aquellos países donde la liberalización comercial se ha llevado a cabo de manera descontrolada, donde no se ha invertido lo suficiente en agricultura, y donde los sistemas de apoyo gubernamentales son frágiles o nulos, los efectos han sido devastadores”, apunta Teresa Cavero, responsable de investigaciones de Intermón Oxfam y autora del informe.
En las últimas décadas, la ayuda internacional al desarrollo de la agricultura descendió desde el 18 por ciento en los años (de los años 80), hasta un 4 por ciento en la actualidad. Esta disminución es consecuencia del modelo de crecimiento económico promovido por las Instituciones Financieras Internacionales que no está basado en la agricultura.
Principales afectados
Las mujeres son las más perjudicadas, ya que sobre ellas recae la responsabilidad de alimentar a la familia y a menudo son las primeras que reducen su ración de alimentos. A pesar de ser las mujeres quienes producen mayoritariamente los alimentos básicos, se enfrentan a serias barreras en el acceso a la tierra (sólo son propietarias del 1% del suelo en África, 11% en Brasil y 13% en Perú), a la obtención de créditos y a la asistencia técnica. En África sólo reciben el 7% de los servicios de extensión y el 10% del crédito.
Los pequeños agricultores no se han beneficiado de los precios altos porque en su mayoría consumen más de lo que producen y suelen vender sus productos a intermediarios que fijan los precios. Además, han sufrido el encarecimiento de los insumos a consecuencia del aumento en el precio de la energía. Los trabajadores agrícolas no han visto aumentar sus salarios pese a la subida de los precios en los mercados.
Beneficios de las multinacionales agroalimentarias
El informe resalta que, si bien muchos pequeños productores han visto disminuida su renta, otros actores se están viendo ampliamente beneficiados por los altos precios. Este es el caso de multinacionales como la norteamericana Bunge, que ha aumentado su beneficio en 583 millones de dólares en el segundo cuatrimestre de 2008, cuatro veces más que en el mismo periodo del año anterior. Monsanto, la mayor comercializadora de semillas del mundo, ha alcanzado 3.600 millones de dólares de beneficios en los cinco primeros meses de este año, lo que representa un 26% de incremento. La multinacional Nestlé ha incrementado sus ventas en cerca de un 9% en la primera mitad de 2008. En cuanto a las superficies comerciales, la británica Tesco ha aumentado sus ganancias en un 12,3 % en comparación con el año pasado. Otras empresas, como la francesa Carrefour y la norteamericana Wal-Mart aseguran que la venta de alimentos es el principal factor que mantiene en alza sus beneficios.
Lamentable respuesta de la comunidad internacional
A diferencia de la crisis financiera, a la que Estados Unidos y Europa han respondido de forma inmediata y con cifras astronómicas, la respuesta a la crisis de alimentos todavía se hace esperar. De los 12.300 millones de dólares que la FAO pidió en junio en la reunión de alto nivel de Roma, apenas se han recaudado algo más de 1.000 millones.
El grupo de trabajo de alto nivel de Naciones Unidas sobre precios de los alimentos calcula en 30.000 millones de dólares anuales lo que se necesitaría para paliar la crisis. Una cifra que contrasta con los 700.000 millones de dólares aprobados estos días por la Reserva Federal Norteamericana y con los dos billones de euros comprometidos por la UE. En el caso de España, los 50.000 millones de euros que ha comprometido el gobierno español equivalen a más de 13 años de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).
La directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa, asegura que “la crisis financiera no es fruto de la fatalidad sino consecuencia de la aplicación de políticas equivocadas. Igualmente la crisis alimentaria es fruto de años de abandono de la agricultura y de políticas erróneas. En ambos casos, los países que han regulado mejor sus mercados se encuentran ahora en mejor posición”.
Diez propuestas para paliar la crisis alimentaria
En el informe, Oxfam Internacional propone diez medidas que los gobiernos del sur – con el apoyo de la comunidad internacional - deberían adoptar para paliar los efectos de la crisis alimentaria y prevenir un impacto tan negativo en futuras crisis. Además, propone cinco medidas exclusivas para los países desarrollados y otros donantes.
Entre las propuestas, esta organización defiende que los países en desarrollo, con el apoyo de la comunidad internacional, deben emprender reformas en sus políticas que permitan revertir su vulnerabilidad crónica. En concreto, deben:
• Aumentar la inversión en agricultura dirigida a pequeños productores y facilitar el acceso de pequeños agricultores y especialmente mujeres a los medios de producción
• Invertir en programas de protección social
• Contribuir a crear reservas estratégicas de alimentos, nacionales o regionales
• Adoptar medidas comerciales que protejan los sectores estratégicos y a los pequeños agricultores
• Apoyar la creación de sindicatos y organizaciones de productores (especialmente de mujeres)
• Fortalecer la capacidad de adaptación ante el cambio climático.
Además, los países ricos, el Banco Mundial y otros donantes deben:
• Coordinar sus acciones y la ayuda económica en materia de crisis de precios bajo las directrices de Naciones Unidas;
• Incrementar la inversión en ayuda al desarrollo para agricultura en los países en desarrollo, particularmente dirigida a los pequeños productores;
• Dejar de presionar para forzar la rápida liberación de los mercados en las negociaciones y acuerdos comerciales con los países en desarrollo
• Modificar su política agraria y comercial, que actualmente dificulta el crecimiento de los países en desarrollo, de manera que éstos puedan reforzar su propia agricultura y a cambio, garantizarse la seguridad alimentaria
La autora del informe señala que “los países ricos y las instituciones internacionales deben coordinar una respuesta adecuada liderada por Naciones Unidas que incluya la reforma de un sistema comercial creado en una era de precios bajos, eliminando las políticas que provocan el dumping y socavan el desarrollo agrícola, así como un compromiso para revertir el abandono del apoyo a la agricultura, aportando fondos adicionales dirigidos a estimular la producción a pequeña escala en el mundo en desarrollo”.
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En la actualidad se habla de una crisis de alimentos, ya que vemos una creciente población mundial y una desigualdad en la distribución de la población, esto quiere decir que la mayor población se concentra en las grandes ciudades y capitales de los países y muy poca en las zonas rurales. La agricultura en los países se ha visto descuidada por parte de los dirigentes que ha puesto más interés en otros asuntos (tecnología, militares,económicos). Venezuela no escapa a esta realidad, en l época de la colonia Venezuela era un país netamente agricultor y ganadero, pero cuando se descubre el petróleo pasa ha hacer un país monoproductor y se descuida la agricultura. Hoy día se han tomado medidas para realzar la agricutura y en consecuencia beneficiar a los agricultores, algunas de esas medidas son: créditos, tecnología, subsidios, buenos precios a sus productos, etc.
Los países desarrollados deben tomar medidas urgentes para encarar la crisi alimentaria de forma inmediata, dando apoyo a los países que lo necesiten.
BUENAS NOCHES... si se vive cada día mas la pobreza en todas partes del mundo, y es por eso que hay tan mala alimentación, perjudica la salud de la humanidad, es por esta razón que todos tenemos el derecho de superarnos para salir de la crisis económica así evitaríamos tener crisis alimenticia...
El notable aumento en el precio de los alimentos en los últimos dos años ha suscitado serias preocupaciones en torno a la alimentación y nutrición de los pobres en los países en desarrollo, y de manera más general, en torno a la inflación y al malestar social que esta situación genera en muchos países. Los gobiernos nacionales y los organismos internacionales, en un esfuerzo por reducir al mínimo el efecto de los elevados precios internacionales en el ámbito nacional y mitigar los efectos en determinados grupos de la población, están tomando varias medidas al respecto. Algunas de estas medidas tal vez ayuden a estabilizar y reducir el precio de los alimentos, mientras que otras podrían beneficiar a ciertos grupos a expensas de otros, o hacer más volátil el precio de los alimentos en el largo plazo, pudiendo así afectar seriamente la actividad comercial. Lo que se necesita son acciones más efectivas y coherentes que permitan a las poblaciones más vulnerables hacer frente al espectacular y apremiante aumento en el costo de sus alimentos, y que permitan a los agricultores satisfacer la creciente demanda de productos agrícolas.Los pocos hogares pobres que sean vendedores netos de alimentos resultarán beneficiados por los mayores precios, pero aquellos hogares que sean compradores netos de alimentos (es decir, la gran mayoría de las poblaciones pobres del mundo) se verán afectados. Deberá pasar mucho tiempo antes de que los ajustes en la economía rural, que pueden crear nuevas oportunidades de ingreso, lleguen a beneficiar a los pobres.
La nutrición de los pobres también está en riesgo dado que ellos no están protegidos contra el aumento de los precios y cualquier aumento los obliga a limitar su consumo de alimentos y a adoptar dietas menos balanceadas, lo cual afecta su salud a corto y largo plazo. La agricultura en el mundo enfrenta nuevos desafíos, los cuales, aunados a las fuerzas existentes, plantean riesgos para los medios de subsistencia de los pobres y para la seguridad alimentaria. Esta nueva situación requiere que se tomen acciones tales como:una protección social amplia e iniciativas alimentarias y nutricionales para cubrir las necesidades de corto y mediano plazo de las poblaciones pobres; inversiones en agricultura, en particular en ciencia y tecnología agrícola y acceso a los mercados nacionales e internacionales, para hacer frente al problema de largo plazo que representa el aumento de la oferta, y
reformas a las políticas comerciales que permitan a los países desarrollados revisar sus políticas en materia de biocombustibles y comercio agrícola, y a los países en desarrollo poner un alto a las nuevas políticas que producen una distorsión del comercio y afectan a esos países entre sí.
Ante el aumento en el precio de los alimentos, los países desarrollados y en desarrollo están llamados a crear un mundo en el que todos sus habitantes tengan alimentos en cantidad suficiente para asegurar una vida sana y productiva.
El aumento del precio de los alimentos desempeña un papel importante en el desfavorable desempeño actual de la inflación. sería poco acertado enfrentar esta inflación con medidas macroeconómicas de índole general. en particular, se requieren políticas específicas para combatir las causas y consecuencias de los altos precios de los alimentos. Aunque la situación actual suscita desafíos en varios frentes, es posible tomar medidas efectivas y coherentes para ayudar a la población más vulnerable en el corto plazo, e ir haciendo paralelamente esfuerzos para estabilizar el precio de los alimentos aumentando la producción agrícola en el largo plazo.
En primer lugar, los gobiernos de países en desarrollo deberían ampliar, en el corto plazo, sus programas de protección social (es decir, los programas de seguridad como las transferencias de alimentos o ingresos y los planes de nutrición para infantes) para los grupos de población más pobres, tanto en áreas urbanas como rurales. Algunos de los grupos más pobres en los países en desarrollo no tienen fácil acceso a los mercados y, por ello, no sienten todos los efectos del aumento en el precio de los alimentos. Sin embargo, para millones de consumidores pobres de áreas urbanas y rurales que son compradores netos de alimentos y cuya exposición al mercado es mayor, los altos precios internacionales pueden afectar gravemente su subsistencia.
En segundo lugar, los países desarrollados deben eliminar los subsidios a los biocombustibles y abrir sus mercados a los países exportadores de biocombustibles como brasil. los subsidios a los biocombustibles en estados unidos, y al etanol y a los biocombustibles en Europa, han resultado ser una medida insensata que ha afectado a los mercados de alimentos en el mundo.
En tercer lugar, los países desarrollados también deberían aprovechar esta oportunidad para eliminar las barreras comerciales a la agricultura. Aunque se ha avanzado en la reducción de los subsidios a la agricultura y otras políticas que afectan al comercio en los países en desarrollo, todavía quedan muchos subsidios y políticas con los cuales no pueden competir los países pobres.
En cuarto lugar, para lograr un crecimiento agrícola a largo plazo, los gobiernos de los países en desarrollo deben aumentar sus inversiones a mediano y largo plazo en investigación y extensión agrícola, en infraestructura rural y en accesibilidad a los mercados para los pequeños agricultores. en décadas recientes se han ignorado las inversiones en las áreas rurales, pero ahora es el momento de revertir esa tendencia. Los agricultores de muchos países en desarrollo disponen de una infraestructura inadecuada en cuanto a carreteras, electricidad, comunicaciones, suelos pobres, falta de plantas de almacenamiento y procesamiento, y acceso escaso o nulo a tecnologías agrícolas que les permitan aumentar sus ganancias y mejorar sus niveles de subsistencia.
El mundo está experimentando un aumento dramático del precio de los alimentos. Durante el primer trimestre de 2008, los precios nominales internacionales de los principales productos alimentarios alcanzaron los niveles máximos de casi los últimos 50 años, mientras que los precios en términos reales fueron los más altos en casi 30 años. Aunque la situación del mercado alimentario varía según el país y la evolución futura es aún bastante incierta, las mejores proyecciones obtenidas indican que probablemente los precios de los alimentos continuarán siendo elevados durante los próximos años, lo que se prevé que afectará a los mercados de la mayor parte de los países en desarrollo.
La subida de precios de los alimentos está provocando privaciones y sufrimientos. Para una gran parte de los 800 millones de personas que ya padecen hambre crónica, el encarecimiento de los alimentos puede resultar devastador. A ellos se han unido ya otros muchos millones de personas que ahora no pueden comprar la comida que sus familias necesitan para llevar una vida sana. No resulta sorprendente que esta situación esté provocando malestar social en todo el mundo en desarrollo.
RINA MARTÍNEZ
SECCIÓN: G-001
La crisis alimentaria Durante los últimos años se viene hablando sobre la crisis en el sector productor de alimentos; ocasionado entre otros factores por los altos costos de los productos de la materia prima para procesar y trabajar los productos agrícolas, la cadena de comercialización, el desabastecimiento por causas de acaparamiento con el objetivo de hacer subir aun mas los precios del producto final, situación que se presenta no solo en Venezuela sino también a nivel mundial. Otra causa, que debe analizarse es que los productos agrícolas están siendo destinados a fines experimentales de obtención de energía; un caso de ello es el maíz.
Cuando se realiza un análisis comparativo de diez años del producto interno bruto por sectores (PIB), se comprueba que el Sector Primario (Agrícola) ha caído fuertemente, el Sector Secundario (Industrial) también cae en menor proporción, mientras que el Sector Terciario (Servicios) experimenta un alto crecimiento.
En un análisis realizado durante los años 1993 y 2003 para varios países industrializados y de los llamados mercados emergentes, relacionados en la Tabla que se indica al final, comprobamos como el PIB del sector agrícola ha caído fuertemente en todos estos países, con muy pocas excepciones. Por ejemplo en Estados Unidos la caída fue del 36,8%; en el Reino Unido del 44,4%, en México, casi llega al 40%.
Por su parte el sector industrial que comprende también parte del sector manufacturero que se encarga de la transformación de los productos de la agricultura en productos de consumo final también muestra una caída.
Estos resultados nos llegan a la siguiente conclusión: la causa fundamental de la caída en la producción y transformación de productos agrícolas para consumo final, esta asociado al propio sistema capitalista, a su fin o propósito que es: “producir bienes y servicios a un mínimo costo y al más alto beneficio”, ecuación que evidentemente no se cumplirá cuando se destina el capital a la producción de alimentos para satisfacción básica y elemental de la población, es por ello que destinan la inversión a los servicios, es allí donde esta la mas alta rentabilidad a los más bajos costos de producción.
Wilmary pulgar
18859013
G-004D
Eduacación Integral
Durante los últimos años se viene hablando de la crisis en el sector productor de alimentos; ocasionado por los altos costos de los productos de las materias primas para procesar y trabajar los productos agrícolas, la cadena de comercialización, y desabastecimiento por causas de acaparamiento con el objetivo de hacer subir aun ves mas los precios del producto final, situación que se presenta no solo en Venezuela sino también a nivel mundial.
Otra causa, que debe ser analizada es que los productos agrícolas están siendo destinados a fines experimentales de obtención de energía; un caso de ello es el maíz.
La crisis alimentaria Durante los últimos años se viene hablando sobre la crisis en el sector productor de alimentos; ocasionado entre otros factores por los altos costos de los productos de la materia prima para procesar y trabajar los productos agrícolas, la cadena de comercialización, el desabastecimiento por causas de acaparamiento con el objetivo de hacer subir aun mas los precios del producto final, situación que se presenta no solo en Venezuela sino también a nivel mundial. Otra causa, que debe analizarse es que los productos agrícolas están siendo destinados a fines experimentales de obtención de energía; un caso de ello es el maíz. Otra causa, que debe ser analizada es que los productos agrícolas están siendo destinados a fines experimentales de obtención de energía; un caso de ello es el maíz.
Durante los años 2007–2008 se han producido subidas de precios de los alimentos a nivel mundial provocando una crisis alimentaria en las regiones más pobres del mundo, además de inestabilidad política y disturbios sociales en varios países.
Entre los motivos se incluyen las cosechas precarias en varias partes del mundo, especialmente Australia. Otras causas del aumento de los precios de alimentos a nivel mundial es la creciente demanda por biocombustibles en países desarrollados y la creciente demanda por la clase media, que está en aumento en poblaciones de Asia, quienes han variado sus hábitos alimenticios, exigiendo mayor variedad y más carne en sus dietas, provocando una demanda mayor de recursos agrícolas.
Asimismo, el aumento continuo del precio del petróleo ha aumentado los costos de los fertilizantes y el costo de transporte de los productos. Estos factores, unidos a la caída de las reservas de alimentos en el mundo y la inestabilidad producida por especulaciones del mercado de acciones han contribuido a aumentos a nivel mundial de los precios de los alimentos.
En los países desarrollados el incremento de precios se convirtió en la principal preocupación de las clases populares. Según el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, unas 100 millones de personas pueden verse seriamente en riesgo por la crisis
yo opino que La crisis alimentaria se ha instalado desde hace varios meses está afectando a millones de personas en todo el mundo y representa una amenaza para muchas más. Los precios en alza de los principales productos agrícolas, junto con un aumento sin precedentes del precio del combustible, están causando graves dificultades, sobre todo a las poblaciones más vulnerables. Nadie sabe a qué precio llegarán los cereales. Por la crisis, se han producido saqueos en más de 30 países, en África, Oriente Próximo y el Caribe. El ciclón Nargis, que arrasó Myanmar, ha agravado la situación. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja se está preparando para actuar ante esta grave crisis. .
Por lo que he oido en la television e informacion Lo que se está produciendo es una crisis estructural más amplia, de la que la crisis alimentaria no es más que un síntoma. Intervienen varios factores. Debido a la sequía y el cambio climático, la producción agrícola ha disminuido: entre 2004 y 2006, la producción de trigo se redujo un 52% en Australia, un 13% en Estados Unidos y un 14% en la Unión Europea. El uso de biocombustibles a base de maíz también está contribuyendo en gran medida a la escasez actual. Por último, a raíz de los cambios en los hábitos alimentarios en Occidente y los llamados mercados emergentes, sobre todo en Asia, junto con la rápida urbanización, la demanda de alimentos ha aumentado considerablemente. La especulación sobre los productos alimentarios también es un factor desestabilizador.
La crisis alimentaria es un problema que ha estado desde hace muchos años en el mundo, cada pais sufre de esta crisis en algunos es más resaltante pero ninguno se escapa de esta situación, cada individuo debe trabajar en conjunto para disminur o erradicar tal mal.
Durante los años 2007–2008 se han producido subidas de precios de los alimentos a nivel mundial provocando una crisis alimentaria en las regiones más pobres del mundo, además de inestabilidad política y disturbios sociales en varios países.
Entre los motivos se incluyen las cosechas precarias en varias partes del mundo, especialmente Australia. Otras causas del aumento de los precios de alimentos a nivel mundial es la creciente demanda por biocombustibles en países desarrollados y la creciente demanda por la clase media, que está en aumento en poblaciones de Asia, quienes han variado sus hábitos alimenticios, exigiendo mayor variedad y más carne en sus dietas, provocando una demanda mayor de recursos agrícolas.
Asimismo, el aumento continuo del precio del petróleo ha aumentado los costos de los fertilizantes y el costo de transporte de los productos. Estos factores, unidos a la caída de las reservas de alimentos en el mundo y la inestabilidad producida por especulaciones del mercado de acciones han contribuido a aumentos a nivel mundial de los precios de los alimentos.
En los países desarrollados el incremento de precios se convirtió en la principal preocupación de las clases populares.[1] Según el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, unas 100 millones de personas pueden verse seriamente en riesgo por la crisis.[2]