LOS PAÍSES

DESARROLLADOS

y SubDeSArrOllaDOs


Diferencias entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado
La diferencia de desarrollo entre países se deben a múltiples causas, no únicamente a las de tipo económico. Esas causas tienen a la vez un origen interno como externo.
No todos los Estados tienen el mismo grado de organización social, ni similares estructuras productivas, ni parecidos recursos financieros, ni modos de vida equiparables. En la actualidad, dos realidades contrastan bruscamente: la de los países desarrollados y la de los países subdesarrollados o en desarrollo. El 80% de la población mundial vive en este segundo grupo.

Contraste entre zonas ricas y pobres en Hong Kong y su puerto donde viven miles
de personas en condiciones precarias

Mundo desarrollado

Los países desarrollados tienen una alta renta por cápita, es decir, unos elevados ingresos medios por persona por encima de los 10.000 dólares anuales; una industria potente y tecnológicamente avanzada; un alto nivel de vida, que se refleja en el desarrollo de las infraestructuras y en la cantidad y calidad de servicios sanitarios, educativos, culturales, etc. además, una buena parte de la población mantiene un elevado nivel de consumo.

Mundo subdesarrollado

Los países subdesarrollados tienen una baja renta por habitante, que normalmente no alcanza los 2.000 dólares anuales; un desarrollo industrial escaso o incipiente, pero que, con frecuencia, depende de la inversión exterior y está basado en la mano de obra batata y en el alto consumo energético; recursos naturales destinados fundamentalmente a la exportación; una fuerte dependencia del exterior en tecnología, comercio y créditos; un reducido nivel de vida, con servicios de baja calidad e inaccesibles a una gran parte de la población; deficientes infraestructuras; un elevado índice de analfabetismo; un crecimiento demográfico muy elevado; y un bajo nivel de consumo. Además, la inestabilidad política, la corrupción y la desigualdad social son corrientes en estos Estados.

El subdesarrollo: Tras la Segunda Guerra Mundial se comenzó a hablar de «subdesarrollo, para referirse a los países pobres. Generalmente, este término se usa en un sentido evolutivo: así, Naciones Unidas denomina a los países como países «en vías de desarrollo» o «en desarrollo», por contraposición a los países «desarrollados».

Hacia 1950, Alfred Sauvy utilizó la expresión «Tercer Mundo» para designar a los países pobres, comparándolos con el «Tercer Estado», el estamento más bajo de la sociedad francesa a fines del siglo XVIII

A mediados de 1970 surgió el término «Sur» para referirse a los países pobres , considerados como un hemisferio “Sur” mientras que los desarrollados constituían el hemisferio norte, aunque en ambos hemisferios hay todo tipo de países. Posteriormente se los llamó “periféricos” a los países que se sitúan en una posición de dependencia de los países del “centro o centrales” que ejercen un papel dominante.

Mapa del desarrollo

conceptos Norte y Sur no describen exactamente dos hemisferios geográficos, pues algunos países hemisferio sur presentan un altísimo desarrollo, mientras otros del hemisferio norte tienen un desarrollo escaso.

Los países más desarrollados son principalmente gran parte de los Estados europeos, Canadá. Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

Un desarrollo intermedio es el que presentan Rusia ya unas repúblicas soviéticas: Brasil y ciertos países de Iberoamérica sumidos en una prolongada crisis tras décadas de prosperidad; y algunos asiáticos que empiezan a crecer, como Malasia y Singapur.

En el extremo opuesto se encuentran los países más pobres del planeta, que se localizan en Asia meridional y oriental (Afganistán y Pakistán), en Centroamérica (Haití) y, sobre todo, en el África subsahariana.

El IDH, índice de Desarrollo Humano

En las décadas pasadas se utilizaba la renta por habitante de un habitante para medir su grado de riqueza y desarrollo. Esta variable, sin embargo, no refleja la desigualdad en el reparto de la riqueza. Así, por ejemplo, lugares como Brunei o los Estados del golfo Pérsico ricos en petróleo y poco poblados aparecían siempre con

Rentas per cápita muy altas cuando, en realidad, la riqueza se acumulaba en unas poquísimas manos y la gran mayoría de la población permanecía en la pobreza.

De lo anterior se puede concluirse que para evaluar del desarrollo de un país no basta con considerar solo variables económicas. Un país puede tener una producción y unos ingresos elevados, pero los beneficios pueden no repartirse equitativamente entre la población.

Desde hace una veintena de años, aproximadamente, la ONU viene elaborando cada año denominado Indice de Desarrollo Humano que además de los ingresos medios por habitante contempla varios aspectos sociales para evaluar el nivel de desarrollo de un país, tales como lo alfabetización de la población, acceso a a sanidad, la esperanza vida al nacer, a Igualdad entre hombres y mujeres, entre otros. Desde los años ochenta han aumentado desarrollo bastantes países sobre todos los situados en valores medios del IDH. Por ejemplo, ha habido mejoras significativas en China e India, en los Estados musulmanes mediterráneos, como Túnez, Siria, Egipto y Marruecos y en países de moderna industrialización como Singapur, Corea, Malasia e Indonesia

El Reparto de la Riqueza

En los países más pobres, las situaciones de pobreza extrema son numerosas: millones de personas pasan hambre y carecen de los servicios sanitarios, educativos, etc., más básicos. Iberoamérica es un claro ejemplo de la desigual distribución de la riqueza. Existe una minoría con grandes recursos económicos que controla los negocios, posee las mejores tierras y suele ocupar los puestos dirigentes del país, o, al menos, influir decisivamente en las medidas políticas que se adoptan.

Favela en Brasil

Por ejemplo, en Brasil, un 1 % de los propietarios posee casi la mitad de las tierras cultivables del país, con haciendas de más de 1.000 hectáreas que no siempre explotan en su totalidad. Frente a ellos, un 53% de propietarios tiene el 3% de las tierras, y el tamaño de sus parcelas oscila entre 1 y 10 hectáreas. En el extremo opuesto, existen 20 millones de campesinos sin tierras, que trabajan para los terratenientes, con frecuencia en condiciones de semiesclavitud.

Al igual que Brasil, Venezuela es un país de grandes contrastas. Mientras la mayoría de la población difícilmente puede subsistir y un tercio de la misma vive con menos de dos dólares diarios, una minoría posee grandes fortunas. Venezuela es el sexto país productor de petróleo del mundo, pero esta riqueza apenas revierte en la mayoría de la población.

Lo mismo ocurre con Perú, Colombia, Ecuador, etc. Y las situaciones de desigualdad se pueden extrapolar a otras regiones del mundo, llegando a extremos dramáticos en el Africa subsahariana.

Éxito personal y fracaso social

Desde 1987, la revista Forbes publica cada año una lista de las personas que poseen una fortuna superior a los 1.000 millones de dólares. Resulta sorprendente que en México, un país donde el PIB por habitante apenas supera los 9.000 dólares anuales, una persona ocupara en 2002 el puesto 17 de las personas más ricas del planeta, con unos 11.500 millones de dólares, y en el año 2003, debido a la desaceleración económica generalizada, el lugar 35, con «solo» 7.400 millones.

En Iberoamérica existe más de una veintena de multimillonarios incluidos en esta lista. Las fortunas personales de algunos venezolanos y banqueros brasileños rondan los 4.000 millones de dólares. Este éxito personal constituye a la vez el fracaso de un sistema que es incapaz de cubrir las necesidades más básicas de la mayoría de la población mundial.

Algunos Datos Estadísticos Importantes

• Más de 1200 millones de personas vivan con menos de un dólar al día y 2.000 millones con menos de dos dólares.

• Un 1% DE LA población mundial, es decir, unos 60 millones de personas, acumulan una riqueza comparable a la de los 2.800 millones más pobres.

• Casi 800 millones de personas miren hambre crónica, cada 4 segundo muere una persona de hambre en el mundo.

• 1.160 millones 4 personas no tienen acceso al agua potable, ni 2.300 millones a saneamientos adecuados.

• 12 millones de niños menores de cinco año, mueren usualmente por causas que se pueden evitar o curar.

• Más de 40 millones de personas padecen de enfermedad del SIDA. Más de 14 millones de niños han perdido a uno o a ambo. padres por la enfermedad.

El aumento de las desigualdades

Durante la década de 1980 y comienzos de la siguiente, se creía que las ayudas a los países más pobres, ofrecidas por diversos organismos e instituciones internacionales, así como por los países desarrollados, servirán para impulsar su crecimiento económico y de esta manera ir mejorando su nivel de vida.

Sin embargo, en 54 países, situados mayoritariamente en el África subsahariana, pero también en Iberoamérica, Asia central y meridional y en la Europa del este, se ha registrado un descenso de sus ingresos medios y han aumentado las desigualdades internas al aparecer auténticas bolsas de miseria.

Lejos de acortar sus distancias con los países más ricos, en muchos de estas naciones se ha abierto una brecha creciente difícil de cerrar.

Cumbre del Milenio

Con el nombre de Cumbre del Milenio se bautizaron las reuniones celebradas en septiembre de 2000, entre los países miembros de la Organización de las Naciones En ellas se establecieron ocho objetivos para el año 2015 con el fin de reducir las causas y manifestaciones de y de lograr la paz, así como el respeto a los derechos humanos y el desarrollo sostenible en el mundo. declaración refleja la voluntad política de los países paliar el problema del subdesarrollo.

Cumbre del Milenio en el 2000

Compromete a todos los Estados, los cuales deben adoptar nuevas das y aunar esfuerzos. Los países en desarrollo tienen responsabilidad de emprender reformas políticas beneficio del desarrollo de sus pueblos, pero necesitan la ayuda de los países ricos, así como unas normas comerciales más equitativas y el alivio de su deuda externa.

Algunos países están progresando adecuadamente espera que alcancen sus objetivos fijados el año 2015, pero la evolución de otros pone de manifiesto la imposibilidad de que logren sus metas los plazos establecidos.

Más Estadísticas Interesantes...


El promedio mundial de automóviles por cada 1.000 habitantes es de 90, pero mientras supera los 400 en los países desarrollados, son solo 10 en el Africa subsahariana y 5 en Asia meridional.

Si en 2001 883 italianos de cada 1.000 tenían un teléfono móvil, y en países como España y Bélgica lo tenían unos 740 ciudadanos, solo 1 de cada 1.000 habitantes de Liberia poseía un teléfono móvil, 3 en la República Democrática del Congo, 4 en Bangladesh y 6 en India.

La quinta parte de la población del planeta consume casi el 60% de la energía mundial. El consumo de petróleo por persona es de 500 kg. de media en los países desarrollados, pero solo de 10 kg. en Asia meridional.

En el continente americano, mientras en Estados Unidos más de 800 personas de cada 1.000 tienen un televisor, esta cifra desciende hasta unas 150 en Perú y Ecuador.

Mientras en Noruega o Suecia existen más de 700 líneas telefónicas por cada 1.000 habitantes, solo hay una línea en muchos países pobres de Asia y Africa.

En Australia, Canadá, Estados Unidos, Singapur o la Europa septentrional más de la mitad de la población posee un ordenador personal. Por el contrario, menos del 1 % de la población tiene acceso a este bien en la mayoría de los países del Africa subsahariana y en los más pobres de Asia.

Factores que condicionan el subdesarrollo

Al valorar las desigualdades existentes entre los países, hay que tener en cuenta muchos factores y no solamente los indicadores económicos. Hay condicionantes históricos, aquellos que se refieren a la evolución política, los que dependen de las características físicas y los recurso naturales, etc. Ninguno de ellos actúa por separado como una causa única, sino que se conjugan e interactúan entre sí.

Los principales factores que condicionan el subdesarrollo son los siguientes:

La colonización histórica

La colonización de territorios por parte de las potencias más poderosas es un fenómeno que se ha venido repitiendo a lo largo de la historia. Sin embargo, este proceso alcanzó su máximo desarrollo a partir de la conquista de América en el siglo XVI, y culminó en el siglo XIX coincidiendo con la revolución industrial. Se consolidó así el dominio político y económico de las potencias europeas sobre la mayoría del mundo:

América, Asia, África y Oceanía. Las metrópolis importaban de sus colonias las materias primas que necesitaban para alimentar sus industrias, a la vez que exportaban los productos fabricados. Se creó así un sistema económico desigual. Cuando las colonias alcanzaron su independencia, muchas de ellas siguieron manteniendo la dependencia económica, financiera, industrial y tecnológica de sus antiguas metrópolis y de otros países ricos.

La Deuda Externa

Algunos países recibieron ayudas para mejorar sus estructuras productivas en forma de préstamos por parte de instituciones financieras internacionales y de los países más ricos. Los intereses de esos préstamos han resultado muy elevados, por lo que hay Estados que han contraído una deuda altísima a lo largo de los años. Como tienen que destinar una parte muy importante de sus recursos económicos a la devolución de la misma, se encuentran con un fuerte obstáculo a sus posibilidades de desarrollo. En caso de incumplir sus obligaciones de pago serían excluidos de futuros préstamos.

En 1996, el Banco Mundial y el FMI pusieron en marcha una iniciativa llamada Países Pobres Muy Endeudados (PPME) con el fin de liberar de una parte de esta carga a los países más pobres y con una deuda mayor.

La dependencia tecnológica